miércoles, 22 de mayo de 2013

Rabiorno


Arrestos de sal emanan de los cuchillos del tiempo
tormentas de años luz vuelven a formarse en cara asfalto
y el cascajo encumbrado en los aires cae en el ojo
como una lágrima que retorna al origen
como un ancestro que no olvida su lengua
como el surco del que nace el hambre.

domingo, 14 de abril de 2013

Absolución


Trinidad sagrada: fe, poder y dinero
poder que el dinero es la fe
y la tierra se olvida en las uñas
y la felicidad no alcanza en los bolsillos
y una risa es un tesoro
cuando la almohada descansa en tu boca
y lo que queda del día se pasa en el humo
perdido viajante en tu cuerpo
toca el silencio absoluto
toca los dientes del buitre
siente la savia zumbando
abre la grieta del tiempo.

sábado, 13 de abril de 2013

Comienzo


Trasunta la niebla madre del odio
cubre las piedras con llanto rocío
despoja de ropas la cama cansada
llama a las puertas
marca las calles
que el niño que esperas ya silba en tu vientre.

jueves, 10 de enero de 2013

Qué nos queda

Desgarbando los días de horas muertas
de minutos cansados se derrite la máscara
llevándose parte de carne con ella.
Hay unos que lloran sus quejas, no mueven
un músculo, nada consiguen, conmover
al cosmos es sueño imposible.

¡Castiguen la mente de los obedientes!

¡Griten a la Historia y su puta mayúscula!

Rasgarse la voz con la tierra en las uñas

se ha vuelto el mínimo gesto que el hombre se debe.

Volcamos la sangre abriendo las venas

de nada nos sirven los riegos de sangre
coagula y no entra de vuelta en la piedra.
Sacamos de órbita cada ojo nuestro
intentando reconocer algo en la sombra
y acabaron siendo dos huecos manchados.

Aprendimos a escuchar de boca cerrada el mandato y acato

hasta que el oído eyaculó un hilo de sordera ascendente.

Nos queda la voz, palabra y sonido nos queda

no muere el impulso primario, la rabia.
Los puños en cada silencio el respiro
en el corte de un verso.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La misma duda


He penetrado otros pellejos y volteado la carne
he viajado por el intestino grueso de las ciudades
y el vagabundaje de almas derrotadas.
Se me han caído del ala izquierda del sombrero
los espantapájaros de los demonios cotidianos
que alejaban la desidia ante el aplastante
              paso del tiempo.

Estuve bajo la rueda y en esquinas de calaveras
visité también el frío de la propia caverna
y vi mi cara entre las brasas casi extintas de los fuegos.
Sudé la muerte piedra en mano arcilla, de frente mi frente
sintió la respiración y el agrio aliento
                                                               del sinmañana.

¿Acabaré olvidándome, entre las teclas de puro imbécil
o volveré a ser del peñasco y tierra de los cerros caminados?

jueves, 22 de noviembre de 2012

Lectura más allá de la pelota





Fútbol de Guerrilla

Mucho se ha dicho ya del fútbol y su rol en la sociedad. Alienante, punto de encuentro, nuevo coliseo. Como sea, a su poder de influencia no hay para qué ponerlo en duda. El fútbol y su sociedad han llegado a convertirse en un espejo el uno del otro, una correspondencia que dialoga y se influencia mutuamente. Así, ver al fútbol como un medio de difusión de un mensaje no sería una idea nueva.
            Hace unos dos años, coincidente en momento con la salida de Marcelo Bielsa de la selección, ese que hizo sentir su pensar a Piñera y Cía., vuelve a Chile Jorge Sampaoli. El Loco había hecho noticia al no darle la mano al presidente, porque sabía que él representaba el negocio en el fútbol, la mercantilización y privatización de todo bien medianamente cotizado. Bielsa tenía un proyecto futbolístico claro y una cosmovisión bastante reconocible. Sampaoli, un bielsista reconocido, relaciona también esas dos cosas, la cosmovisión y el fútbol, pero no es Bielsa, es Sampaoli. Y así como Bielsa traía un orden, una estructura, un proceso de racionalización para el fútbol chileno, Jorge trae lo propio, un énfasis en desafiar la historia, en que las cosas son posibles. Voluntad, pero voluntad de equipo.
Con él se instalan palabras en las conferencias que no se escuchaban en nuestras canchas. Si Bielsa era el filósofo, Sampaoli pasa a ser el guerrillero. Y no es de fútbol de lo que hablamos aquí. Es de Identidad. Trabajando, conversando y haciendo leer a sus jugadores, ha logrado un grupo que no se basa en uno, sino en la fuerza de la multitud. Una forma de jugar, una identidad, una pasión que compromete a cada uno con la ideología tras el juego.
            Conferencias de prensa y entrevistas a Jorge Sampaoli hay varias y variadas. Fútbol se escucha a menudo, claramente. Pero hay una serie de palabras que aparecen cada vez que el técnico habla: rebeldía, revolución, dar vuelta la historia, hacer historia, amateurismo, pasión, desafiar lo imposible. Tal vez fue el crecer en dictadura siendo hijo de policía, tal vez el ver frustrado el sueño de ser futbolista y tener que trabajar en un banco y en el registro civil. Pero Sampaoli peleó, y llegó a ser técnico. En su discurso podemos ver el inconformismo y las ganas de desafiar el establishment. Sampaoli quiere joder y sabe bien a quiénes. Tiene un proyecto y una visión del fútbol que va más allá del fútbol. Habla de cierta forma, rechaza una alta suma de dinero por creer en un proyecto, hace leer a sus pupilos. Su vida es también así y ha sacrificado un sin fin de cosas por lograr ese proyecto meta-futbolístico.
Es por esto que, al introducir los conceptos antes nombrados en el fútbol, comienza a generar la cristalización de estos en la cotidianeidad de los más jóvenes. Conoce las clases (sociales y pedagógicas) y la miseria el profe, en el fútbol eso se conoce bien. Cuando la marginalidad es tal, no se logra canalizar la frustración y eso lo entienden los poderes políticos y económicos, hoy prácticamente uno, los cuales utilizan al fútbol como una más de las redes para evitar la organización, desviando el descontento hacia los pares y generando así el odio irracional hacia el hincha del archirrival. Lo mismo hacen con los carabineros, muchas veces enfrentando a sus propios vecinos. Al final, que se maten en las poblaciones, es una economía enorme. Sampaoli es capaz de utilizar este mismo mecanismo a su favor. De modo prácticamente pedagógico, el profe introduce estos conceptos para luego ejemplificarlos con fútbol. Y un equipo que jugaba con timidez, logra salir campeón de Sudamérica con una irreverencia pocas veces vista. Este es su ejemplo supremo. Con organización, la revolución se puede. Con voluntad, unión y pasión desmedida, no hay imposibles. Ver el efecto real de esto, la asimilación de los conceptos en los más jóvenes, puede demorar años. Pero en un momento en que Chile está con epilepsia, con revoluciones pingüinas, marchas universitarias, con el estado allanando y apresando al pueblo mapuche en Wallmapu, podemos esperar que sea más pronto que tarde. Y es que la suma de pequeños gestos de terrorismo lingüístico, pueden ir aportando a un cambio en la realidad. Hacer política desde el lenguaje, y llevarlo a la práctica como enseñanza.
Sampaoli no es el primero ni el último, él no está para coronel ni presidente, no será el héroe mártir. Sampaoli no es feliz, pero vive respirando a la contra. Es la tragedia del condenado, pero la rebeldía es la reserva en los pulmones. Yo viví en una época en que la tendencia era de izquierda, pero en el fondo yo era un reaccionario. Si la dictadura hubiese sido de izquierda, quizás yo hubiese sido lo contrario. Contaba en una entrevista. Hoy el guerrillero está arriba de la pelota, listo para disparar.     


viernes, 28 de septiembre de 2012

Banda: Jauría/Tema: Once


Cuando la noche se hace densa
y la casa calla
la mesa espera sin conciencia
a las bocas cansadas y secas, que hoy estallan.

Una ducha fría y la rutina
un nuevo once te encuentra despabilada
y el aguardiente ya no quema la garganta
sentada frente a platos que se enfrían.

Y los cuchillos y las horas
pasan del dolor a la frustración
porque sus huesos siguen hinchándose en el barro
siguen chillando a la memoria
mientras las fotos van perdiendo su color.

Se transforma el tiempo
se pudren los minutos
esperando a muertos que no
vendrán a llenar el vacío
de camas deshechas ¡Madre!
¡Dime Madre!
qué pasó con aquel que no volvió
al que por última vez en la esquina
viste perderse.

Olvidaron Madre
sus brazos
en las mangas de chalecos
deshilachados.